9 de septiembre del 2014

Desmontando mitos: las patatas no engordan


Las patatas son ricas en hidratos de carbono

Las patatas son una parte indispensable de la dieta mediterránea desde que se introdujeran en Europa a través de España allá por el siglo XV. A pesar de ello, les precede una fama de alimento hipercalórico totalmente injusta. Y no. Las patatas no engordan siempre y cuando se cocinen de la forma adecuada. Es más, las propiedades de las patatas son múltiples y tienen una serie de efectos beneficiosos en la salud de quienes las consumen de forma apropiada.

Según la Fundación Española de la Nutrición, son ricas en hidratos de carbono, mayoritariamente en forma de almidón, que explica su aporte calórico. Sin embargo, no hay motivos para apartarlas de un menú para mantener la línea. Eso sí, hay que tener en cuenta el modo en que se preparan. No es lo mismo consumir una patata hervida como acompañamiento que servirlas fritas. Con piel y al vapor, sin salsas o aceites de por medio, son perfectas para una dieta sana y de mantenimiento.

Precisamente la piel aporta fibra, que facilita la función digestiva, y vitamina C, por lo que se aconseja utilizar las patatas sin pelar en algunos platos. Otras vitaminas que contienen son la A, B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina) y B6 (piridoxina).

Son diuréticas y quizá uno de beneficios de las patatas más desconocidos es su valor cardiosaludable. Aportan potasio y tienen bajo contenido en sodio, por lo que son un alimento indicado para personas que deba vigilar su tensión arterial ya que ayudan a prevenir la hipertensión.

Tienen también propiedades antioxidantes y aporta minerales como fósforo, hierro y magnesio. Además, son un alimento sin gluten, por lo que las patatas son una buena alternativa en la preparación de recetas para celíacos, como, por ejemplo, el pan de patata o como sustitución de la harina en repostería.